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  • 25 febrero, 2013

    The Salzadella Croniques by: Tyler Harrington

    Salzadella, un circuito divertido y muy rapido

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Texto: Tyler Harrington

Fotos: Ivan Gonzalez Ojeda

 

 

 

 

 

Salzadella fué un circuito muy divertido y rápido. El primer día rozábamos los 80 km/h y
el Segundo 70 y pico por el cambio de viento. El circuito pedía velocidad más
que derrapes e íbamos todo el fin de semana con ruedas con capa, intentando no
derrapar para conservar el agarre de las ruedas. Fue un placer volver a ver a
los de Ridersfly, Alex D’Elía y Sergio “el Padrino”. Me alegré mucho de ver a
nuestro veloz amigo Enric Umbert, que se hizo daño en las vertebras del coxis
en Sant Mateu, de pie y sano y con toda la pinta de estar participando en el
próximo evento y me apenó mucho ver la brutal lesión de otro veloz amigo, Dago.
Estaremos ansiosamente pendientes de su estado de mejoría. ¡Ánimo Dago!


Fue un placer patinar duro con: Rafa “el papillas”, Quiles “el padre del descenso”,
M. Echegaray “el hombre más rápido de España y probablemente Europa”, Oriol “el
niño veloz”, Álvaro Bajo “A.K.A. Pukas”, Yvon Labarthe “la leyenda suiza”,
Monty de Talavera, Adán Gabriel “el Barcelonés de Mallorca”, Tato “el
basta-lo-dicho”, Celu “campeón de España indiscutible durante muchos años”,
Imanol “el hands-down-vikingo”, Villaamil, Derek Blanquer, Arkii, Ivan Dávila
“de la buena gente en Goat”, Gerard Currius “el catalán implacable”, Marc
Escoda por supuesto y Jean-Claude “el francés loco que nunca falta en los
eventos duros, una verdadera máquina de la velocidad y amigo del descenso
español”. Fue muy grato conocer a George y Scott en luge que nos visitaron
desde Londres. Alexandre Brines calzó su patín por unas bajadas pero su
espíritu de organizador le salió desde dentro y siguió ayudándonos a coordinar
las bajadas, con él siempre es un placer, tan positivo siempre y amigo
verdadero de todos. Gracias Alexandre.

 



 

Me ha encantado ver a todos los no mencionados también que han hecho que este
freeride fuera tan divertido contribuyendo a la fiesta, los tatuajes (gracias
por dejarme en casa, Roberto) y las bromitas (gracias a quien fuera por
esconder mi nuevo mono en la noche para amenizar mi despertar un poco).


Gracias Ridersfly e Ingravity Roller and Skate Shop por hacer todo esto posible.
Eventos como este no se olvidarán nunca.